¿Y el 47 %?
HASTA LA FECHA, EL PRD NO LE HA HECHO CASO A LOS MÁS DE 2 MILLONES 130 MIL VOTOS OBTENIDOS EN LAS ELECCIONES DEL PASADO 20 DE MAYO.

Por: Antonio Almonte
Físico nuclear
Ex Director de la Comision Nacional de Energia
Graduado en fisica y en ingenieria nuclear (Madrid y Londres).
Además, tantos votos no son propiedad absoluta del PRD, y así como llegaron se pueden ir.
Leonel Fernández, desde que descubrió el caminito para construir mayoría electoral estable (2004), influenciado por las experiencias de la mecánica electoral de los sistemas de que requieren el 50% más uno, así como de la eficacia del nuevo populismo para aprovecharse de los programas contra la pobreza y forjar una clientela electoral dura en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil y Nicaragua; Leonel – repito-, nunca ha descuidado su reserva electoral.
En ese tenor, parecía claro que la primera tarea que cumpliría el PRD después del 20 de mayo sería examinar con cuidado las vías para preservar la fuerza electoral alcanzada y, segundo, eliminar los obstáculos internos y externos.
Tabaré Vázquez consideró como ejemplar un proceso electoral que en su Uruguay natal no lo hubiera aceptado ni por asomo.
Conviene destacar que el contexto de poder político nacional ha cambiado desfavorablemente para el PRD. Son cambios recientes, pero determinantes.
Hoy tenemos un tinglado de Altas Cortes que mantienen sitiado al PRD y blindado al PLD.
Hoy, prohibida la reelección consecutiva, Danilo, Leonel y Margarita se erigen en piezas efectivas para recambios electorales desde el propio PLD. Es decir, ellos tendrán más posibilidades ahora para venderse como “el cambio seguro”.
Por otro lado, la OEA y las famosas “embajadas”, han rebajado sus exigencias para santificar y elogiar unas elecciones. Para tales observadores, transparencia y equidad es una finura para la cual la democracia dominicana no califica. Por eso, Tabaré Vázquez consideró como ejemplar un proceso electoral que en su Uruguay natal no lo hubiera aceptado ni por asomo.
En resumen, del lado del PRD, Miguel Vargas no podrá ser expulsado ni suspendido de su cargo en el corto plazo. Y todos sabemos por qué.
Y la confrontación interna sin salida rápida, solo conducirá al desgaste, a la ruina y a la anarquía. Ya se ven y escuchan “figurines y figurones” exagerando un protagonismo tonto, e inoculando veneno que solo servirá para rencor y división.
La complejidad de la situación obliga al liderazgo maduro del PRD a replantearse la estrategia desde perspectivas más amplias y realistas. Y en sus análisis debería incluir lo que hará para no espantar para siempre su enorme 47%.
Artículo publicado originalmente en El Nacional