CONTROL TOTAL
EN LA ANTESALA DEL ABSOLUTISMO (III)
Eurípides Ant. Uribe Peguero
Autor
"El actual mandatario pretendería mantener indefinidamente el poder con el estandarte del PLD y la poderosa estructura montada que le ayudaría a ganar elecciones"
No debe sorprender a nadie que el PLD haya ganado tantas elecciones consecutivas. En un sistema político como el nuestro, viciado y sin una Ley de Partidos o Ley Electoral efectiva que garantice un mínimo de control para proporcionar equidad entre las organizaciones que intervienen en el proceso, son inevitables las distorsiones que se producen inclinando la balanza a favor del partido que controla el Poder Ejecutivo.
Se explica que al partido que tiene la Presidencia de la República, controla el Congreso o ambas cosas a la vez, no le interese establecer o respetar leyes que garanticen una aplicación adecuada de los instrumentos legales que permiten el ejercicio del voto en forma equitativa, pero los partidos de oposición, aunque son los perjudicados de ocasión, nunca ejercen una presión importante para modificar el estado de cosas que les desfavorece.
El PLD, ni corto ni perezoso, se ha valido de estas ventajas para ganar tres elecciones presidenciales y dos congresuales y municipales en los últimos ocho años. Se puede agregar que desde este último proceso, el oficialismo, también se ha valido del antiguo método de utilizar la fuerza pública para reprimir u obstaculizar el voto a la oposición.
La tutela del Poder Ejecutivo permite al PLD el control directo de la Procuraduría General de la República, importante complemento del Poder Judicial. De la Presidencia de la República también dependen los institutos castrenses (FFAA y PN), la Cámara de Cuentas y la Contraloría General de la República, entidades con un rol importantísimo como fuerza pública y en la fiscalización del gasto público.
El Poder Legislativo, pasó a ser controlado por el PLD en las elecciones del 2010 cuando logró con sus aliados, la mayoría en la Cámara de Diputados y la totalidad de los Senadores. En igual forma que el Poder Ejecutivo, la hegemonía en las posiciones legislativas ha sido lograda por el PLD, ganando procesos electorales marcados por el clientelismo, la compra de opositores y el incontrolado uso de los recursos públicos.
En el mismo tenor, el PLD ha conseguido la supremacía en las Alcaldías municipales. Con el control de ambas cámaras legislativas, el partido del gobierno logró supremacía en la constitución del Consejo Nacional de la Magistratura y en consecuencia, en las Altas Cortes, cuyos miembros designa. Las violaciones a la Constitución y a la Ley Electoral han sido recurrentes en este partido que a partir del 2004 ha pretendido controlar todas las instituciones del sistema político dominicano.
Que un mismo partido consiga el dominio de las funciones electivas del Estado no sería lo peor si esta ventaja fuera utilizada consciente y equitativamente en beneficio de la nación. El problema ha sido que el PLD lo hace para mantener la impunidad de una dirigencia corrupta y alterar el equilibrio que debe existir en importantes instituciones como lo son las que representan administración de justicia, el control del gasto público y el sistema electoral.
Mariano Germán, alto dirigente del PLD, preside la Suprema corte de Justicia y ha dejado claro que desde esa posición no contribuirá al procesamiento judicial de nadie perteneciente a su partido. En lo que va de año, el alto Tribunal ha rechazado conocer 8 expedientes que les fueron sometidos en contra de funcionarios acusados de corrupción. A pesar de que son de su competencia, el Tribunal los ha referido a la Procuraduría General de la República donde es obvio que sean definitivamente descalificados. Es entendible esperar que un expediente contra opositores políticos, no corra la misma suerte y sea llevado hasta las últimas consecuencias.
El TSE, ha dado más que muestras de su partidismo peledeísta. Sus infelices decisiones descalificando alianzas que correspondían al PRD, desaprobando instancias sobre reclamos de un sector disidente del PRSC (uno de los principales aliados peledeístas) y últimamente, la intervención descarada en los asuntos internos del PRD para favorecer al sector que no ha ocultado su avenencia con el PLD, dejan claro que este Tribunal emite sus decisiones de acuerdo a la conveniencia del grupo político al cual pertenece.
Aunque el Presidente del Tribunal Constitucional es de procedencia perredeísta, se conocen sus tratos con el Presidente de la República y se habla de que debe la posición a su participación en la redacción y defensa de la Constitución del 2010, que tanto favoreció políticamente al mandatario. Que ambos “coincidieran” en España en el viaje que el Presidente hace en estos momentos por Europa, no parece una casualidad. El Doctor Milton Ray Guevara no ha pasado una prueba de fuego con algún arbitrio en materia constitucional contra alguien importante del sector oficial, cuando esto suceda, desearía que estas razonables presunciones quedaran desmentidas con un proceder justo y realmente apegado al respeto de nuestra Constitución política.
No hay mucho en su favor que se pueda decir de la JCE y su actuación en el recién pasado proceso electoral. Con su permisividad ante los excesos y atropellos del PLD, sus decisiones perjudiciales al PRD, permitiendo las acciones represivas de la PME contra dirigente y militantes ese partido, el Presidente de la JCE ha estado actuando como lo que es, un auténtico cuadro político del PLD.
Otro sector que el PLD ha controlado casi totalmente es el de los medios de comunicación. Dueños de medios escritos, radiales y televisivos, directores de importantes programas informativos y periodistas colocados en programas y periódicos, sirven de uno u otro modo a la causa del PLD, justificando o silenciando las malas acciones del gobierno y tergiversando las expresiones de la oposición. Miles de millones de pesos invertidos para mantener este sector de la prensa creando opinión favorable, cientos de periodistas en la nómina oficial o recibiendo beneficios gubernamentales en alguna forma, es el costo al país de una prensa que ha sido sumisa y complaciente con el Gobierno.
Para completar el poder político extraordinario de este grupo gobernante, hay que agregar que también tienen poder económico. Aprovechando el gobierno, han podido hacer grandes negocios a través de contratas, sobornos y otros métodos non santos con los cuales, han podido acumular fortunas extraordinarias, parte de la cual, destinan a las campañas electorales que les permiten seguir gobernando o amparados a la sombra de un gobierno que le garantice impunidad.
Con la sujeción de las instituciones llamadas a ser independientes, la desintegración de las organizaciones políticas opositoras y el control de los más importantes medios de comunicación, el país se aboca inexorablemente al unipartidismo y a una dictadura constitucional indefinida. Los casos de represión oficial acaecidos antes y durante las elecciones, pueden indicar que el grupo gobernante haría cualquier cosa para mantener su partido en el gobierno, y con su continuidad, atentar contra el estado de derechos y las libertades públicas, por lo que el país puede encaminarse a un gobierno dictatorial con característica absolutista.
Leonel Fernández encabezaría esta ambiciosa estrategia política con miras el futuro. Para drenar un poco las presiones internas, facilitaría la candidatura y el triunfo electoral de Danilo Medina en las elecciones pasadas, pero dejaría el andamiaje montado para su retorno al poder en el 2016. A partir de esta última fecha, el actual mandatario pretendería mantener indefinidamente el poder con el estandarte del PLD y esta poderosa estructura que le ayudaría a ganar elecciones. En estas pretensiones podría encajar el clan familiar (esposa e hijo), estableciendo una especie de dinastía.
La gente de Leonel Fernández, aunó esfuerzos para que el PLD ganara las elecciones pasadas, pero los seguidores de Danilo Medina, al parecer, no se comprometieron mucho con los desmanes del gobierno. Para demostrarlo, Danilo Medina tiene la difícil tarea de desmontar la peligrosa maquinaria de poder legada por su predecesor. Debe demostrar la determinación de rectificar, tanto en su ejercicio gubernamental como en el patrocinio de un próximo proceso electoral con una JCE imparcial y en el cual, el gobierno no intervenga para inclinar la balanza a favor de la candidatura oficialista. Debe demostrar que no es un instrumento de Leonel Fernández para instaurar el unipartidismo y una dictadura absolutista en la República Dominicana. El país se lo agradecerá.
Por: Eurípides Ant. Uribe Peguero