A PESAR DE LOS TRIUNFOS, NECESITAMOS UNA POLITICA DEPORTIVA DISTINTA.
"Estos triunfos tendrán más dueños que sus propios, no faltará mucho tiempo para ver gastar millones de pesos en publicidad gubernamental"
Por Andrés Matos.
Estas dos victorias de Félix Sánchez y Luguelin Santos son demostración fehaciente de hasta donde se llega cuando se descansan los objetivos de cada individuo en la disciplina y la perseverancia. Félix ha recuperado de una seria lesión que, para muchos descreídos, le había signado su fin, sin embargo, él puso de su parte y dijo “yo puedo, yo llegare” y llegó.
Mientras Luguelin, proveniente de uno de los lugares más deprimidos del país, Bayaguana, municipio de la provincia Monte Plata, cuya mayor riqueza ha sido su fuerte creencia en el Santo Cristo de los Milagros, su patrón de la iglesia católica, se ha sobrepuesto a todas las limitaciones materiales y con el apoyo espiritual y moral de su gente, dijo lo mismo, “yo puedo” y llegó. Con Dios delante y su disciplina estamos seguros que llegará muy lejos.
El pueblo dominicano está emocionadísimo, salió a las calles a disfrutar sus triunfos. Los esperaba con ansias, y hubo “lluvia de gozo” como diría el comentarista Juan José Rodríguez. Aunque la delegación dominicana recibió un sencillo apoyo del gobierno para su participación, estoy seguro que el eficiente presidente de nuestro olimpismo, licenciado Luisin Mejía Oviedo, hubiese recibido con mayor beneplácito, un más contundente y profundo apoyo del Estado Dominicano.
Estos triunfos tendrán más dueños que sus propios, no faltará mucho tiempo para ver gastar millones de pesos en publicidad gubernamental, resaltando estos triunfos como frutos del orgullo dominicano y del apoyo de las autoridades, sobre todo autoridades que se van, se quedan y creen que volverán.
Sin embargo, no debemos olvidar que estos triunfos son fruto mayormente del arrojo de sus protagonistas, cuyos talentos proveyeron facilidades, más fuera del país que dentro, que le permitieron desarrollar las capacidades para estas competencias.
A propósito que en breve tiempo asumirán al gobierno nuevas autoridades, no por criticar, pero no quisiéramos que las mismas se crean que estos triunfos fueron el fruto de una política deportiva para tales fines. Que no se den cuenta que tenemos una “política deportiva” caracterizada por no ser parte de una estrategia deportiva nacional hacia el olimpismo.
Ojalá que cuando llegue Luguelin y vaya a la Iglesia del Cristo de Bayaguana le pida a Dios iluminar a las autoridades para que cambien su visión deportiva, que diseñen una “política deportiva” que “siembre” de escuelas deportivas los cientos de municipios, que cada escuela primaria sea una escuela deportiva, no solo para la competencia de alto rendimiento, sino también, para que la juventud esté sana y entretenida con una formación físico-mental integral.
Digo que lo haga él, porque si lo hace tendrá eco en la prensa nacional y no lo acusarán de politiquero como siempre se hace.
Necesitamos una política deportiva desde las escuelas que se las ponga difícil a las federaciones para escoger los miembros de las futuras delegaciones de altas competiciones. Que de cada escuela tengamos uno o dos en atletismo, un “semillero” de selecciones de voleyball, basquetball, boxeo, judo, gimnasia y todas las disciplinas competitivas.
Espero y le Pido a Luguelin, cuyos origines más o menos conozco por mi familiaridad con Bayaguana, le haga saber a las autoridades, que su triunfo tiene sus cimientes en el polideportivo de Monte Plata y los Juegos Nacionales de allí, desde donde se inicio el despertar de las ambiciones deportivas de este nuevo campeón dominicano.